Aquí empezó todo. Antes de que existiera la conservación como política pública en este país, antes de todos los parques nacionales que vinieron después, hubo un bosque de oyamel a las orillas de la Ciudad de México que alguien decidió proteger. La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas lo dice sin rodeos: “Este Parque Nacional fue la primer área protegida establecida en México”.

Y sigue ahí, dentro de la ciudad más poblada del país.

Los datos

Según la ficha de la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México:

  • Superficie: “15,290,000.00 m2” — es decir, 1,529 hectáreas.
  • Fecha del decreto: “1917-11-27”.
  • Categoría: “Áreas Naturales Protegidas, Federales”.
  • Alcaldías: “Cuajimalpa de Morelos y Álvaro Obregón”.
  • Tipo de suelo: “Suelo de Conservación”.
  • Programa de Conservación y Manejo: con fecha “2006-06-05”.

Está en el comparador de destinos.

Dos fuentes federales que no coinciden

Aquí hay que detenerse, porque este destino nos dio el caso de discrepancia más claro de todo el sitio — y entre dependencias del propio gobierno.

Sobre la superficie: la ficha de la Secretaría del Medio Ambiente capitalina publica 15,290,000 m² (1,529 ha), cifra que corresponde al decreto de creación. Un artículo de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales federal, en cambio, publica “1,866 hectáreas”.

Sobre la fecha: la misma ficha capitalina registra el decreto el 27 de noviembre de 1917. Un artículo de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas lo fecha el “15 de noviembre de 1917”.

Son cuatro cifras oficiales y dos pares incompatibles. No elegimos. Publicamos las dos versiones con su fuente cada una, y señalamos que la de la ficha administrativa —1,529 ha, 27 de noviembre— es la que corresponde al instrumento de decreto y al programa de manejo vigente. Lo que no vamos a hacer es escoger la que suene mejor y presentarla como única: eso sería exactamente lo que este sitio promete no hacer.

Lo que ninguna de las fuentes discute: fue el primero, y fue en 1917, bajo la presidencia de Venustiano Carranza.

El bosque

La CONANP publica las especies representativas del parque, y son las de un bosque templado de alta montaña:

Flora: “Pino (Pinus hartwegii), Oyamel (Abies religiosa)”.

El oyamel es el árbol que define este paisaje: alto, oscuro, de sombra densa y olor propio. Es la misma especie que sostiene los santuarios de la mariposa monarca en Michoacán, y explica por qué aquí, a pocos kilómetros del asfalto, la temperatura baja de golpe.

Fauna representativa, según la misma fuente: “Vibora de Cascabel (Crotalus triseriatus), Falso escorpión (Barisia imbricata), Codorniz-coluda neovolcánica (Dendrortyx macroura), Lince (Lynx rufus), Coyote (Canis latrans)”.

Dos apuntes que valen para el visitante. Primero: hay víbora de cascabel, y eso cambia cómo se camina. No se mete la mano ni el pie donde no se ve; no se levantan piedras ni troncos; se camina por sendero. Una serpiente que se deja en paz no es un problema. Segundo: hay lince y coyote, y ninguno de los dos busca gente — pero tampoco se les alimenta, se les persigue ni se les acorrala para una foto.

Qué se puede hacer

La CONANP publica las actividades permitidas, y la lista es corta y clara: “Caminata/Senderismo, Educación Ambiental, Fotografía de naturaleza”.

Esa brevedad es información. No aparecen actividades motorizadas ni de aventura, y conviene tomarlo en serio: este es un bosque de conservación con programa de manejo, no un parque recreativo genérico.

Las reglas de la casa para un bosque así:

  1. Sendero marcado, siempre. Salirse compacta el suelo, abre veredas nuevas y erosiona ladera.
  2. Nada de fuego. Es bosque de coníferas: la resina arde y el incendio no se controla.
  3. La basura sale con quien la trajo, incluida la orgánica — una cáscara tarda meses y enseña a la fauna a buscar gente.
  4. No se colecta nada. Ni plantas, ni hongos, ni musgo, ni piedras.
  5. Perros con correa donde se permitan, y nunca sueltos: persiguen fauna.

Sobre las ruinas históricas que el parque resguarda —la CONANP menciona “el alto interés histórico de las ruinas que en él se encuentran”—, sus horarios y condiciones de visita los fija la administración del parque y cambian: se confirman antes de ir. Ninguna de nuestras fuentes publica horarios ni tarifas, y eso queda como hueco declarado.

Cómo armar la visita

La escala: es de medio día largo o de día completo. Está dentro de la ciudad, en las alcaldías de Cuajimalpa de Morelos y Álvaro Obregón.

La hora: temprano. En bosque de altura, la mañana es fría pero despejada, y la tarde suele cerrarse con neblina y lluvia, sobre todo de junio a septiembre.

Regla de altura: este es bosque de alta montaña. El aire tiene menos oxígeno que en el centro de la ciudad, el sol pega más fuerte de lo que se siente, y la temperatura cambia rápido con la sombra. Se sube con calma, con capas, con agua y con protector solar. Quien llegue de zonas bajas hará bien en no exigirse el primer día.

En el circuito de la ciudad: Cumbres del Ajusco es el otro parque nacional documentado de la capital, más alto y más abierto; Xochimilco es el extremo opuesto: agua en lugar de bosque. El hub de la Ciudad de México arma el recorrido completo.

Preguntas frecuentes

¿Es cierto que fue el primer parque nacional de México?

Sí. La CONANP publica que “este Parque Nacional fue la primer área protegida establecida en México”, decretada en 1917.

¿Cuánto mide el parque?

La ficha de la Secretaría del Medio Ambiente capitalina publica 15,290,000 m² (1,529 hectáreas), conforme al decreto. Un artículo de la Semarnat federal publica 1,866 hectáreas. Son cifras oficiales que no coinciden y así las reportamos.

¿Cuándo se decretó exactamente?

La ficha capitalina registra el 27 de noviembre de 1917; un artículo de la CONANP lo fecha el 15 de noviembre de 1917. Ambas fuentes coinciden en el año y en que fue el primero.

¿Qué animales hay?

Según la CONANP: víbora de cascabel (Crotalus triseriatus), falso escorpión (Barisia imbricata), codorniz-coluda neovolcánica (Dendrortyx macroura), lince (Lynx rufus) y coyote (Canis latrans).

¿Qué se puede hacer?

Según la CONANP, las actividades son caminata y senderismo, educación ambiental y fotografía de naturaleza.

¿Qué datos faltan?

Horarios, tarifas, condiciones de acceso y descripción de las ruinas históricas: ninguna de nuestras fuentes las publica y quedan como huecos declarados.

Fuentes y fecha de verificación

Investigación verificada el 26 de julio de 2026 con la ficha de la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México, la ficha de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas y un artículo de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales federal. Estas fuentes discrepan en superficie y fecha de decreto, y así se reporta. Horarios, tarifas y condiciones de acceso los fija la administración del parque y cambian: confírmalos antes de ir.