De todos los lugares que hemos documentado en el país, este es el que cuenta la historia más dura — y la cuenta con cifras oficiales.

La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas publica que el Parque Nacional Cerro de la Estrella, en Iztapalapa, fue decretado en 1938 por el presidente Lázaro Cárdenas con “mil 100” hectáreas. Y publica también lo que queda hoy: “solo quedan 100 hectáreas”.

Novecientas hectáreas de parque nacional desaparecidas bajo la ciudad. No es una interpretación nuestra: es el dato de la propia dependencia federal.

Los datos

Según el comunicado de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas:

  • Decreto: 1938, por el presidente Lázaro Cárdenas.
  • Superficie decretada: “mil 100” hectáreas.
  • Superficie actual: “solo quedan 100 hectáreas”.
  • Biodiversidad: “más de 380 especies de flora y fauna”.
  • Nombre prehispánico: “conocido como Huizachtepetl, el ‘lugar de huizaches’”, donde “se realizaba la ceremonia del Fuego Nuevo cada 52 años”.
  • Fauna documentada por las brigadas de monitoreo: “cacomixtle, el aguililla, venadito rojo y aves rapaces”.
  • Protección física: una “barda perimetral de un kilómetro”.

Según la ficha de la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México:

  • Fecha del decreto: “1938-08-24” — el 24 de agosto.
  • Categoría: “Áreas Naturales Protegidas, Federales”, subcategoría “Parques Nacionales”.
  • Tipo de suelo: “Suelo Urbano”.
  • Alcaldía: Iztapalapa.
  • Objetivo del programa: “Conservar los recursos naturales y el patrimonio cultural del Área Natural Protegida, Zona Ecológica y Cultural ‘Cerro de la Estrella’, a través de un manejo planificado e integral”.

Está en el comparador de destinos.

Un dato que no cuadra, y lo decimos

La ficha administrativa de la Secretaría del Medio Ambiente capitalina registra la superficie decretada como “100,000,000.00 m2”. Eso equivale a 10,000 hectáreas — cien veces más que las 100 hectáreas que la CONANP reporta como superficie actual, y casi diez veces las 1,100 del decreto original.

No podemos conciliar esa cifra con ninguna otra fuente oficial que hayamos consultado, y no vamos a corregirla por nuestra cuenta ni a presentarla como buena. La publicamos señalada como lo que es: un registro que no cuadra. Las cifras que este sitio usa son las que la CONANP publica de forma explícita —1,100 hectáreas decretadas, 100 actuales— porque vienen acompañadas de contexto y no de un campo suelto de base de datos.

Es la tercera discrepancia entre fuentes oficiales que documentamos en este proyecto, después de la ficha de Isla Aguada en Campeche y de las dos versiones del Desierto de los Leones. La regla no cambia: se reporta, no se elige en silencio.

El Fuego Nuevo

Antes de ser parque nacional, este cerro fue uno de los lugares más importantes de la cuenca. La CONANP registra que aquí, en el Huizachtepetl —“lugar de huizaches”—, “se realizaba la ceremonia del Fuego Nuevo cada 52 años”.

Cincuenta y dos años es el cierre del ciclo calendárico mesoamericano. Al terminar, se apagaban los fuegos y se encendía uno nuevo en la cumbre de este cerro, a la vista de toda la cuenca — el gesto que garantizaba que el mundo seguiría. Que ese punto siga siendo un cerro visible desde media ciudad, rodeado de Iztapalapa, es de las continuidades más largas que hemos documentado.

Los horarios, accesos y condiciones de la zona arqueológica y del parque los fijan el INAH y la administración del área, cambian, y nuestras fuentes no los publican: hueco declarado. Se confirman antes de ir.

La fauna que resiste

Que en 100 hectáreas rodeadas de ciudad la CONANP documente más de 380 especies de flora y fauna dice mucho de lo que este cerro todavía sostiene.

Las brigadas de monitoreo han registrado cacomixtle, aguililla, venadito rojo y aves rapaces. Un cacomixtle y aves de presa, en Iztapalapa. Ese es el argumento para tratarlo con cuidado:

  1. Sendero marcado, siempre. En un área tan reducida y tan presionada, salirse del camino cuesta el doble.
  2. Cero fuego. No hay margen: es matorral seco rodeado de casas.
  3. No se alimenta ni se persigue fauna. Vale para el cacomixtle igual que para las aves.
  4. La basura sale con quien la trajo.
  5. Perros con correa, donde se permitan.
  6. Se respeta la barda perimetral y la señalización. La CONANP menciona un kilómetro de barda: existe para proteger, no para adornar.

Cómo armar la visita

La escala: medio día. Es un cerro urbano, no una excursión de montaña.

La hora: temprano, tanto por el calor como por la luz. Desde arriba se ve buena parte de la cuenca.

Regla de altura y sol: la ciudad ya está muy por encima del nivel del mar y el cerro es abierto, de matorral, con poca sombra. Agua, gorra y protector solar.

Antes de ir: confirma accesos y horarios. La zona arqueológica y el parque tienen administraciones distintas y ninguna de nuestras fuentes publica su calendario.

En el circuito de la ciudad: Sierra de Guadalupe es el otro gran cerro protegido de la capital, al norte; el Desierto de los Leones, al poniente, es bosque de altura y la primera área protegida del país. El hub de la Ciudad de México arma el recorrido completo.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el Cerro de la Estrella?

Un Parque Nacional en Iztapalapa, decretado en 1938 por el presidente Lázaro Cárdenas, conocido en época prehispánica como Huizachtepetl, “lugar de huizaches”, según la CONANP.

¿Cuánto mide hoy?

La CONANP publica que fue decretado con “mil 100” hectáreas y que “solo quedan 100 hectáreas”. La ficha administrativa capitalina registra 100,000,000 m² (10,000 ha), cifra que no concilia con ninguna otra fuente y que reportamos como tal.

¿Qué es la ceremonia del Fuego Nuevo?

Según la CONANP, la ceremonia que se realizaba en este cerro cada 52 años, al cierre del ciclo calendárico mesoamericano.

¿Qué animales hay?

Las brigadas de monitoreo han documentado cacomixtle, aguililla, venadito rojo y aves rapaces, dentro de más de 380 especies de flora y fauna, según la CONANP.

¿Cuándo exactamente se decretó?

La ficha de la Secretaría del Medio Ambiente capitalina registra el 24 de agosto de 1938.

¿Qué datos faltan?

Horarios, tarifas, accesos y condiciones de visita del parque y de su zona arqueológica: nuestras fuentes no los publican y quedan como huecos declarados.

Fuentes y fecha de verificación

Investigación verificada el 26 de julio de 2026 con un comunicado de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas y con la ficha de la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México. Estas fuentes discrepan en la superficie del área y así se reporta. Horarios, accesos y condiciones los fijan el INAH y la administración del parque y cambian: confírmalos antes de ir.