Hay una palabra en el decreto de este parque que no aparece en ningún otro de los que hemos documentado en la Ciudad de México. La ficha de la Secretaría del Medio Ambiente capitalina transcribe el objeto del decreto de 1936: “se declara Parque Nacional, destinado a la perpetua conservación de la flora y de la fauna, y de las aguas”.
Y de las aguas. En 1936, cuando la ciudad todavía cabía holgada en su valle, alguien decidió que el agua de este bosque merecía la misma protección perpetua que sus árboles y sus animales.
Los datos
Según la ficha de la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México:
- Superficie decretada: “5,250,500.00 m2” — es decir, 525.05 hectáreas.
- Fecha del decreto: “1936-09-18”.
- Categoría: “Áreas Naturales Protegidas, Federales”.
- Subcategoría: “Parques Nacionales”.
- Tipo de suelo: “Suelo de Conservación”.
- Alcaldía: Cuajimalpa de Morelos.
- Fecha del programa de manejo: “2019-04-21”.
- Objeto del decreto: “la perpetua conservación de la flora y de la fauna, y de las aguas”.
La ficha no publica altitud, clima, temperatura, especies, accesos, horarios ni tarifas: huecos declarados. Está en el comparador de destinos.
Septiembre de 1936: cinco días de diferencia
Un detalle que solo aparece cuando se documentan todos los decretos juntos: este parque se decretó el 18 de septiembre de 1936 y Cumbres del Ajusco el 23 de septiembre de 1936.
Cinco días. En una misma semana de septiembre de 1936, la federación protegió los dos macizos que cierran la cuenca de México por el poniente y por el sur. Con el Desierto de los Leones de 1917, El Tepeyac de 1937 y los dos parques de 1938 —Lomas de Padierna y Cerro de la Estrella—, seis parques nacionales quedaron decretados dentro de lo que hoy es la Ciudad de México en apenas dos décadas.
Fue el momento en que el país decidió que su capital necesitaba bosque. Vale recordarlo cuando se lee el mapa actual.
Y de las aguas
La fórmula del decreto no es retórica. Cuajimalpa está en el poniente alto de la cuenca, sobre suelo de conservación, y sus barrancas y manantiales alimentan el sistema del que la ciudad ha bebido durante siglos.
Proteger “las aguas” en 1936 significaba exactamente lo mismo que significa hoy: impedir que la mancha urbana selle el suelo que las filtra. Es el mismo argumento que explicamos en el Parque Ecológico de la CDMX y en las reservas comunitarias del sur.
La consecuencia práctica para quien visita es directa:
- No se contamina el agua. Nada de jabón, detergente, aceite ni residuos en arroyos, manantiales o barrancas.
- No se desvía ni se represa ningún cauce, ni siquiera “un ratito para la foto”.
- La basura sale con quien la trajo, sin excepción — en cabecera de cuenca, lo que se queda arriba baja.
Las reglas del bosque
Con su programa de manejo vigente desde 2019, este es de los parques capitalinos con instrumento más reciente, y eso suele traducirse en reglas y señalización claras en campo. Nuestra fuente no las detalla —hueco declarado—, así que se consultan al llegar y se acatan.
Las de la casa, que no cambian:
- Sendero marcado, siempre.
- Cero fuego. Es bosque de coníferas de altura.
- No se colecta nada — plantas, hongos, musgo, madera.
- No se alimenta ni se persigue fauna.
- Perros con correa, donde se permitan.
- Se respetan horarios y cierres, incluidos los estacionales por riesgo de incendio.
Regla de altura: poniente alto de la cuenca, bosque de montaña. Menos oxígeno que a nivel del mar, sol más fuerte de lo que se siente y clima que cambia rápido. Capas, agua, protector solar y bajada temprana — la tarde trae neblina y lluvia buena parte del año.
Cómo armar la visita
La escala: medio día largo. Es bosque de caminata, no de excursión de alta montaña.
La hora: temprano, por el clima y por la luz.
Antes de ir: confirma accesos, horarios y condiciones. La ficha no los publica y las restricciones estacionales por incendios son reales en la temporada seca.
En el circuito del poniente: el Desierto de los Leones está en la misma alcaldía de Cuajimalpa de Morelos y es la primera área protegida del país, de 1917 — juntos forman el bloque boscoso del poniente de la ciudad. Al sur, Cumbres del Ajusco cierra la cuenca. El hub de la Ciudad de México arma el recorrido completo.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el Parque Nacional Insurgente Miguel Hidalgo y Costilla?
Un Área Natural Protegida federal en Cuajimalpa de Morelos, decretada el 18 de septiembre de 1936 y destinada, según su decreto, “a la perpetua conservación de la flora y de la fauna, y de las aguas”.
¿Cuánto mide?
5,250,500 m², es decir 525.05 hectáreas, según la ficha.
¿Por qué el decreto menciona las aguas?
Porque está en el poniente alto de la cuenca, zona de manantiales y barrancas que alimentan el sistema hídrico de la ciudad. La ficha registra esa finalidad en el texto del decreto.
¿Tiene programa de manejo?
Sí, con fecha del 21 de abril de 2019 según la ficha — de los más recientes entre los parques capitalinos.
¿Es lo mismo que el Desierto de los Leones?
No, aunque están en la misma alcaldía. El Desierto de los Leones es de 1917 y tiene 1,529 hectáreas según la ficha capitalina; este es de 1936 y tiene 525.05.
¿Qué datos faltan?
Altitud, clima, temperatura, especies, accesos, horarios y tarifas: la ficha no los publica y quedan como huecos declarados.
Fuentes y fecha de verificación
Investigación verificada el 26 de julio de 2026 con la ficha del Parque Nacional Insurgente Miguel Hidalgo y Costilla y el registro de Áreas Naturales Protegidas de la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México. Accesos, horarios, cierres estacionales y condiciones los fija la administración del parque y cambian: confírmalos antes de ir.
