Hay un ecosistema en el sur de la Ciudad de México que no existe en ningún otro lugar del mundo: el Pedregal de San Ángel, la superficie de lava que dejó una erupción y sobre la que creció, con el tiempo, una comunidad vegetal adaptada a vivir en roca.
Los Encinos es una de las porciones que sobrevive bajo decreto. La ficha de la Secretaría del Medio Ambiente capitalina lo dice con claridad: el área “pertenece a la Serranía del Ajusco y representa una porción del Pedregal de San Ángel”, en Tlalpan.
Son 25.01 hectáreas. Poco — y por eso mismo importa que estén protegidas.
Los datos
Según la ficha de la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México:
- Superficie: 25.01 hectáreas, según el texto del decreto que la propia ficha reproduce.
- Fecha del decreto: “2009-12-01”.
- Categoría: “Áreas Naturales Protegidas, CDMX”.
- Subcategoría: “Zonas de Protección Hidrológica y Ecológica”.
- Tipo de suelo: “Suelo Urbano”.
- Alcaldía: Tlalpan.
- Fecha del programa de manejo: “2016-12-29”.
- Descripción: el área “pertenece a la Serranía del Ajusco y representa una porción del Pedregal de San Ángel”, al suroeste de la Ciudad de México.
Está en el comparador de destinos.
Una discrepancia de unidades en la propia ficha
Aquí hay que hacer una advertencia de método, porque afecta a la cifra principal.
El campo “Superficie decretada” de la ficha registra “2,501.00 m2”. Pero el texto del decreto, en esa misma página, habla de “una superficie total de 25.01 hectáreas” — y 25.01 hectáreas equivalen a 250,100 m², no a 2,501.
El campo y el decreto no coinciden: hay un factor de 100 de diferencia. Publicamos la cifra del decreto —25.01 hectáreas— porque es la que viene en el texto normativo y no en un campo de base de datos, y dejamos señalada la discrepancia.
Es el mismo patrón que encontramos en Bosques de las Lomas y, en sentido contrario, en el Cerro de la Estrella y la Sierra de Santa Catarina. Cuatro registros del mismo catálogo en los que el campo de superficie no concuerda con su propio decreto o con otra fuente oficial. No lo corregimos por nuestra cuenta: lo reportamos.
Protegida por el agua
La categoría de esta área es la única de su tipo en toda nuestra cobertura capitalina: Zona de Protección Hidrológica y Ecológica.
Es decir, no se protegió solo por su vegetación: se protegió por lo que hace con el agua. La lava del Pedregal es porosa y fracturada — el mejor filtro natural de la cuenca. La lluvia que cae sobre ella no escurre: se infiltra y recarga el acuífero.
Sellar un pedazo de pedregal con concreto no solo elimina un ecosistema único; elimina una zona de recarga. Por eso 25 hectáreas de roca volcánica con matorral encima merecen decreto propio.
Es el mismo argumento que aparece en el decreto de 1936 del Parque Nacional Insurgente Miguel Hidalgo —“y de las aguas”— y en el propósito del Parque Ecológico de la CDMX. En esta ciudad, buena parte de la conservación es, en el fondo, política hidráulica.
El pedregal, en dos escalas
El Pedregal de San Ángel aparece dos veces en nuestra cobertura, y el contraste es útil:
- Ciudad Universitaria — el campus se construyó sobre la lava, y su zona núcleo de 176.5 hectáreas está inscrita en el Patrimonio Mundial como Patrimonio Moderno. Ahí el pedregal es el soporte de una obra arquitectónica.
- Los Encinos — aquí el pedregal es el patrimonio, sin obra encima: 25.01 hectáreas de roca y vegetación adaptada.
Los dos son fragmentos de la misma colada de lava. Uno se volvió arquitectura; el otro se quedó como ecosistema.
Las reglas
En un remanente de pedregal, las reglas son más estrictas de lo que su tamaño sugiere:
- No se pisa fuera de sendero. La vegetación del pedregal crece en grietas y sobre suelo delgadísimo: se destruye con el paso y tarda años en volver.
- No se mueve ni se extrae piedra. La roca es el sustrato del ecosistema, no material de recuerdo.
- No se colecta nada — plantas, semillas, líquenes.
- Cero fuego. Matorral seco rodeado de ciudad.
- La basura sale con quien la trajo.
- No se alimenta fauna.
- Nada de químicos. Es zona de recarga: lo que se derrama arriba llega al acuífero.
Nuestra fuente no publica accesos, horarios ni actividades permitidas —hueco declarado—. Confírmalo con la alcaldía Tlalpan o con la Secretaría del Medio Ambiente antes de ir; no lo presentamos como sitio de visita libre.
Cómo armar la visita
La escala: una o dos horas. Son 25 hectáreas.
La hora: temprano, por el sol y por la fauna.
Regla de altura y sol: suroeste alto de la ciudad, terreno de roca oscura que absorbe calor y con poca sombra. Agua, gorra, protector solar y calzado con suela firme — el pedregal es irregular y filoso.
En el circuito del suroeste: Ciudad Universitaria muestra el otro destino de esta misma lava, y Cumbres del Ajusco corona la serranía a la que la ficha adscribe el área. El hub de la Ciudad de México arma el recorrido completo.
Preguntas frecuentes
¿Qué es Los Encinos?
Un Área Natural Protegida de la Ciudad de México bajo la categoría de Zona de Protección Hidrológica y Ecológica, decretada el 1 de diciembre de 2009 en Tlalpan. Según la ficha, “pertenece a la Serranía del Ajusco y representa una porción del Pedregal de San Ángel”.
¿Cuánto mide?
El texto del decreto habla de 25.01 hectáreas. El campo de superficie de la ficha registra 2,501.00 m², cifra que no concuerda con el decreto: hay un factor de 100 de diferencia y lo reportamos como discrepancia de la fuente. Usamos la cifra del decreto.
¿Por qué su categoría menciona lo hidrológico?
Porque la lava del Pedregal es un filtro natural: la lluvia se infiltra y recarga el acuífero en lugar de escurrir. Proteger el pedregal es proteger una zona de recarga.
¿Tiene programa de manejo?
Sí, del 29 de diciembre de 2016, según la ficha.
¿Se puede visitar?
Nuestra fuente no publica accesos, horarios ni actividades — hueco declarado. Confírmalo con la alcaldía antes de ir.
¿Qué datos faltan?
Altitud, clima, temperatura, especies, accesos, horarios y actividades permitidas: la ficha no los publica y quedan como huecos declarados.
Fuentes y fecha de verificación
Investigación verificada el 26 de julio de 2026 con la ficha de Los Encinos y el registro de Áreas Naturales Protegidas de la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México, cuyo campo de superficie no concuerda con el texto del decreto que la misma página reproduce, y así se reporta. Accesos, horarios y condiciones los fijan las autoridades correspondientes: confírmalos antes de ir.
