Millones de personas suben cada año a este cerro. Prácticamente ninguna sabe que está entrando a un Parque Nacional.
La ficha de la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México lo registra con esa categoría —“Áreas Naturales Protegidas, Federales”, subcategoría “Parques Nacionales”— desde el 18 de julio de 1937, con 1,500 hectáreas. Y publica el motivo del decreto, que es de los más específicos que hemos leído en toda la cobertura: se “establece un Parque Nacional destinado a la protección de las obras de reforestación artificial” en la zona.
Es decir: no se protegió un bosque. Se protegió un bosque que se estaba plantando.
Los datos
Según la ficha de la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México:
- Superficie decretada: “15,000,000.00 m2” — es decir, 1,500 hectáreas.
- Fecha del decreto: “1937-07-18”.
- Categoría: “Áreas Naturales Protegidas, Federales”.
- Subcategoría: “Parques Nacionales”.
- Tipo de suelo: “Suelo de Conservación”.
- Alcaldía: Gustavo A. Madero.
- Objeto del decreto: proteger “las obras de reforestación artificial”.
La ficha no publica la fecha del programa de manejo, ni altitud, clima, temperatura, especies, horarios ni condiciones de acceso: huecos declarados, y son muchos. Está en el comparador de destinos.
Un parque nacional para cuidar árboles recién plantados
Esa frase del decreto merece que nos detengamos, porque es rarísima.
En 1937, la mayoría de los parques nacionales del país se decretaban para conservar bosques que ya existían — el Desierto de los Leones en 1917, Cumbres del Ajusco en 1936. Aquí se hizo lo contrario: se decretó parque nacional para defender una plantación, un bosque que todavía no era bosque.
Dice mucho del estado en que estaba este cerro hace noventa años, y dice más todavía sobre lo que el árbol significaba para la ciudad: no paisaje, sino obra pública. Reforestar el Tepeyac era infraestructura contra la erosión y el polvo.
Con 1,500 hectáreas es, además, el segundo parque nacional más grande de los que documentamos en la capital: apenas por debajo del Desierto de los Leones —1,529 ha según la ficha capitalina, aunque las fuentes federales discrepan— y muy por encima del Ajusco (920 ha).
Cerro sagrado, cerro protegido
Vale aclarar algo, porque casi todo el mundo asocia este nombre con una sola cosa: el parque nacional y el santuario no son lo mismo, aunque compartan cerro.
La ficha registra un área natural protegida de 1,500 hectáreas en suelo de conservación. No publica nada sobre el recinto religioso, sus horarios, sus accesos ni sus fechas — y este sitio no los publica tampoco, porque no tiene fuente para sostenerlos: hueco declarado. Quien vaya en peregrinación se guía por los canales del santuario, no por esta página.
Lo que sí aporta esta guía es lo otro: que arriba y alrededor de ese punto hay cerro protegido por decreto federal desde 1937, con senderos, vistas de toda la cuenca y bosque plantado hace casi un siglo.
Las reglas
Un área protegida con esta afluencia y esta cercanía urbana necesita el cuidado más estricto de las que documentamos:
- Sendero marcado. En cerro reforestado, el suelo es lo más frágil que hay: salirse abre cárcavas.
- Cero fuego. No hay matiz posible en un cerro arbolado rodeado de ciudad.
- La basura sale con quien la trajo, incluida la orgánica. En días de gran afluencia esto marca la diferencia entre un cerro y un tiradero.
- No se colecta nada — ni ramas, ni plantas, ni piedra.
- No se alimenta fauna.
- Perros con correa, donde se permitan.
- Se respeta la señalización y los cierres. Los fija la administración del área, cambian, y nuestra fuente no los publica.
Como en todo el sitio: los datos de seguridad los fijan las autoridades y cambian. Consulta avisos vigentes, prefiere horarios y rutas concurridas, y no subas solo ni al caer la tarde.
Cómo armar la visita
La escala: medio día. Es caminata de cerro urbano, no excursión de montaña.
La hora: temprano, por el sol, por la afluencia y por la vista — desde arriba se ve buena parte de la cuenca de México, y la mañana suele estar más limpia.
Regla de altura y sol: la ciudad ya está muy por encima del nivel del mar y el cerro es abierto. Agua, gorra y protector solar aunque esté nublado. La ficha no publica la altitud — hueco declarado.
En el circuito del norte: la Sierra de Guadalupe está en la misma alcaldía, Gustavo A. Madero, y es el otro gran macizo protegido del norte de la ciudad — 633.68 hectáreas bajo decreto local de 2002, frente a las 1,500 federales de 1937 de este parque. Al oriente, el Cerro de la Estrella completa el trío de cerros protegidos de la ciudad. El hub de la Ciudad de México arma el recorrido completo.
Preguntas frecuentes
¿El Tepeyac es un parque nacional?
Sí. La Secretaría del Medio Ambiente capitalina lo registra como Área Natural Protegida federal, subcategoría Parques Nacionales, por decreto del 18 de julio de 1937.
¿Cuánto mide?
15,000,000 m², es decir 1,500 hectáreas, según la ficha.
¿Para qué se decretó?
Para “la protección de las obras de reforestación artificial” de la zona, según la ficha. Es decir: para defender un bosque que se estaba plantando, no uno que ya existía.
¿En qué alcaldía está?
En Gustavo A. Madero, sobre suelo de conservación, según la ficha.
¿Esta guía habla del santuario?
No. El parque nacional y el recinto religioso comparten cerro pero son cosas distintas. La ficha no publica nada sobre el santuario, sus horarios ni sus accesos, y aquí no lo inventamos: consulta sus canales oficiales.
¿Qué datos faltan?
Altitud, clima, temperatura, especies, programa de manejo, horarios y condiciones de acceso: la ficha no los publica y quedan como huecos declarados.
Fuentes y fecha de verificación
Investigación verificada el 26 de julio de 2026 con la ficha de El Tepeyac y el registro de Áreas Naturales Protegidas de la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México. Accesos, horarios, cierres y avisos de seguridad los fijan las autoridades correspondientes y cambian: confírmalos antes de ir.
